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Viajar

La verdad nunca me atrajo mucho viajar, pero esta vez, las ganas de encontrarme con dos personas a las que quiero mucho y hacía mucho no veía me llevó a cruzar el Atlántico, recorrer miles de kilómetros y llegar hasta un barrio que pasaría desapercibido en cualquier otra ciudad, si no fuera por su historia y las personas que allí viven.

En una ciudad bastante desconocida para la mayoría de nosotros existe un barrio llamado Errekaleor. Su historia es larga y compleja pero bien interesante. En él vive la comunidad Errekaleor Bizirik, un grupo de 150 personas que intentan demostrarle al gobierno local y al mundo entero que se puede elegir vivir de otro modo al globalmente impuesto.

Ongi Etorri (Bienvenidxs) Mural en el bloque número uno en la entrada al barrio.
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La ciudad es Vitoria-Gasteiz, una de las cinco ciudades más importantes del País Vasco. El barrio está en los bordes del centro de la ciudad y posee 32 bloques de dos plantas y doce departamentos en cada bloque. El barrio fue abandonado lentamente por sus dueños originales debido a la presión engañosa del ayuntamiento local, quien los obligó a vender a cambio de supuestos mejores lugares para vivir.

Luego de la recuperación inicial de un pequeño grupo de estudiantes hace 4 años, Errekaleor se ha convertido en el mayor barrio ocupado del Estado Español y uno de los más grandes de Europa.

Hace poco menos de un mes, el alcalde local avaló la orden de cortar completamente el suministro eléctrico al barrio. Desde ese día los bloques y las calles quedaron a oscuras. Ese fue el primer paso contundente, luego de años de amenazas, en el camino hacia el derribo del barrio entero.

“De tal palo, tal astilla” se lee en el mural del bloque 22. Allí se ve a Romualdo Barroso junto a su padre. Ambos vivían en ese bloque. El joven fue uno de los 5 muertos en la represión del 3 de marzo de 1976 en Vitoria.
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Al recorrer un poco entendimos las razones, por un lado el barrio se encuentra en un lugar inmejorable para un negocio inmobiliario millonario y por el otro, la organización que allí se desarrolla demuestra otras formas de habitar la ciudad. Nos encontramos una huerta comunitaria que puede abastecer al barrio completo, un centro cultural, un cine-teatro, una panadería, un ropero donde cualquiera puede dejar y retirar prendas gratuitamente, entre otros proyectos comunitarios.

Ante esta situación casi diez mil personas nos manifestamos por las calles de Vitoria el sábado 3 de junio y marchamos desde una de las plazas centrales de la ciudad hacia el barrio. En ese mismo momento la comunidad de Errekaleor lanzaba una campaña de financiamiento colectivo para que cualquier persona del mundo pueda aportar dinero para la instalación de 500 paneles solares que le darán autonomía energética al barrio.

Mientras los habitantes de Errekaleor solo buscan formas de construir más y mejores lazos sociales, el gobierno local solo se empecina en destruirlos.

Concentración en la Plaza de la Virgen Blanca.
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Finalmente, este pequeño recorrido también incluye música para compartir. Luego de la manifestación, Berri Txarrak, una de las bandas más populares del País Vasco, dio un recital sorpresa en el barrio. Un power trío con más de 20 años de carrera y 8 discos editados, con canciones íntegramente cantadas en euskera.

Fui por algunos abrazos y muchas charlas, y me encontré con una comunidad buscando autonomía dentro de otra comunidad buscando autonomía. Con todas las contradicciones que ello implica.

Fui también por los paisajes, y descubrí que a pesar de la distancia que -supuestamente- nos separa, también nos unen las ganas y los pasos concretos en el camino hacia construir otro mundo donde se pueda elegir como vivirlo.

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