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Sueño

Anoche soñé con Juana Molina. Estábamos en un teatro vacío, yo cruzaba caminando por el fondo del escenario semi oscuro y ella tocaba sentada en un piano de cola negro. Odín uno de los músicos que la acompaña estaba parado a su lado. No había nada más en el escenario y solo se escuchaba el sonido del piano.

De pasada me acerqué y le dije al oído: “Juana, escuché tu disco nuevo…”
Se dió vuelta, me miró y me dijo. “Si?, yo también…” Y siguió tocando.

Quizá sí, pero en “realidad” yo no lo había escuchado, hasta hoy.

Juana es una de las músicas que hace sinceramente lo que tiene ganas con la música y eso se nota bastante. No hay etiqueta, ni género, ni esquema posible. Hay experimentación, juego y disfrute con los sonidos, su voz y la musicalidad.

Halo se compone de doce canciones intercaladas entre la intención de incitarnos al baile -uno de los objetivos reconocidos por ella al componer música- y la generación de variedad de climas que nos invitan, luego del baile sutil, al suave descanso.

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