Sin comentarios

Tres

1. Cara Stacey es sudafricana. Música, compositora e investigadora. Toca el piano y en especial instrumentos originarios de su continente (umrhubhe, uhadi, mbira, budongo).
Reparte su vida entre Londres, Ciudad del Cabo y Swazilandia, donde está estudiando en profundidad el makhoyane.

El makhoyane es un instrumento milenario que consta de un arco de dos cuerdas y una calabaza que se apoya sobre el pecho al golpear las cuerdas. Es considerado el instrumento más tradicional de ese pequeño país. Y a diferencia de la mayoría de los instrumentos de la zona, es tocado casi exclusivamente por mujeres.

Su disco solista es de 2015 y se llama ‘Things that grow’ (cosas que crecen).

2. Iggy Pop tiene un programa de radio. Todos los viernes (16 a 18hs en Argentina) por la Radio BBC6, una de las 18 emisoras que forman parte del sistema de medios públicos inglés.

Pasa las con las que se encuentra y le gustan, en general poco conocidas masivamente. Y también parlotea bastante sobre música y otros menesteres.

En el programa del viernes diez de febrero compartió un tema y recomendó a Fémina. Un trío de mujeres de Haedo, provincia de Bs. As. Tres voces, una guitarra, un ronroco y algo de percusión.

“Hay algo muy poderoso y sincero en esas voces…” dice Iggy luego de escuchar “Buen viaje” el primer tema de “Traspasa”, el primer disco del trío.

Rap, folklore y algo de ese género musical que aún no es posible ponerle un nombre.

Iggy escucha la música del oeste bonaerense, tomá mate!

3. Vanessa Wagner es una pianista francesa y posee un amplio repertorio de interpretaciones esencialmente vinculadas a la música clásica.

Murcof, es el productor y compositor mexicano de música electrónica, rock y jazz, llamado Fernando Corona.

Un sello discográfico francés (InFiné) los invitó a reinterpretar algunos clásicos, pero no aquellos a los que Vanessa está acostumbrada. Clásicos del siglo XX. Entre ellos composiciones de John Cage, Aphex Twin, Morton Feldman y Philip Glass.

La idea fundamental del disco es la armonía entre ambos mundos: el electrónico y el analógico. “Statea” significa precisamente eso: balance, en italiano antiguo.

El resultado es un curso acelerado de música clásica del Siglo XX reinterpretada generando ambientes con sorpresiva y meticulosa profundidad.

14 comentarios

Infierno encantador

Ayer fui a ver al Indio. Por primera y última vez. Fui motivado por una curiosidad sociológica. Eso les respondía a los que me preguntaban por qué iba. Yo no soy fan de Patricio Rey, mucho menos del Indio Solari, no conozco de memoria sus temas, ni siquiera el nombre de sus discos.

Fui porque me interesa la música, y particularmente la música en vivo y todo lo que la rodea. Terminé por concluir que, lamentablemente, la música dejó de ser lo más importante en este caso.

En primer lugar produce vergüenza e impotencia la distancia abismal entre las coberturas informativas masivas y la realidad de lo sucedido. Todas las notas sobre el tema tienen algo falso o incompleto. El caso extremo es la Agencia Télam (que no mandó enviados a Olavarría porque no paga viáticos) diciendo a la 1am del domingo que “había diez muertos” tomando publicaciones de redes sociales como fuentes.

En segundo lugar resulta inaceptable que exista la posibilidad que una persona pueda morir por ir a un recital. Si esa posibilidad existe, es porque existen también una serie de eventos previos que crean las condiciones. Esa serie de eventos previos produjo que la ciudad de Olavarría (y a esta altura cualquier ciudad donde se haga el recital) se encuentre desbordada, pero lo que es más grave, sin capacidad de respuesta ante una eventualidad o emergencia.

El Indio en su penúltima entrevista dijo textualmente “mi público no acepta el sold out”, haciendo referencia a que en sus recitales las entradas no pueden acabarse. Esto produce un efecto concreto: todo el que concurra podrá entrar, con o sin ticket. Y aún más, si se propusieran controlar quién tiene entrada y quien no, no se podría. Durante más de dos horas previas al inicio dos columnas colmaban de lado a lado cada una de las calles de acceso en una marcha sostenida. Resulta impensado e impracticable solicitar entradas en ese contexto.

No es casual que al ritual se le llame misa, es lo más parecido a una de las procesiones que los lujanenses estamos muy acostumbrados a recibir en nuestra ciudad. La diferencia es que en la ricotera, al menos la mitad de los participantes, en este caso cerca de cien mil personas, llegan al menos un día antes, se instalan donde pueden, escuchan música, bailan, hacen asado y toman cerveza y fernet sin límite.

Sorpresivamente para los prejuiciosos, en ese contexto el espíritu de comunión es tal que, aunque a la hora del recital muchos se encuentran bajo los profundos efectos del alcohol, no se produce ningún tipo de disturbio, ni peleas, ni destrozos, ni siquiera una discusión. El nivel de armonía entre los participantes es envidiable.

Con los hechos consumados y dos muertos más que se suman a la trágica historia de las presentaciones en vivo del Indio Solari y del rock argentino en general, queda claro que resulta muy difícil que eventos de esta magnitud puedan ser organizados por una pequeña productora de manera óptima.

Entre otras falencias graves, las instalaciones no eran suficientes, el personal de control y seguridad no era suficiente. El acceso y egreso del predio no era el más adecuado para tamaño caudal de personas y no había indicaciones ni señalización suficiente.

Y tercero, la misa ricotera es (o era) sin lugar a dudas el último evento masivo de carácter puramente popular que le queda (quedaba) al rock argentino. La desidia generalizada de la productora y del Estado no es casual. Como todo en este mundo, las condiciones adecuadas de bienestar, previsibilidad y seguridad solo están garantizadas para los que pueden pagarlas.

Es por este carácter popular que los medios se ensañan y logran instalar la idea que no es posible que nos encontremos a disfrutar masivamente. Intentando convencernos que no sabemos cuidarnos entre nosotros. No toleran que cientos de miles de jóvenes y laburantes, provenientes principalmente de las clases populares, convivamos en armonía. Pero cuando algo lamentable ocurre, es suficiente para demonizar todo lo sucedido.

Lo anterior no implica que no haya responsables. Todos los que estuvimos en decenas de recitales masivos de rock, sabemos que hay que estar preparado para soportar mantenerse adelante. Pero ninguno de nosotros estuvo en esa situación junto a otras 300 mil personas. Eso no es posible sin muchas probabilidades que suceda lo que ya todos conocemos.

Supongo que es un hecho que esta fue la última presentación en vivo de Carlos Alberto Solari en un escenario. Pero no porque él lo haya decidido, sino porque otra vez nos obligan a pisar el límite de lo tolerable para comprender que así las cosas no pueden realizarse sin consecuencias trágicas. Llegar a esta conclusión es inevitablemente triste.

Escribo esto con lágrimas en los ojos. Las mismas lágrimas que tenía cuando decidí alejarme durante el recital, con una mezcla de miedo y bronca, porque intuía que algo trágico podría pasar. Son lágrimas que surgen de esa misma tristeza, porque una vez más personas mueren por el solo hecho de ir a ver un recital de rock.

Sin comentarios

Espacio

Una tarde una niña muy pequeña preguntó: ¿cuánto es el espacio que nos rodea?
La primera respuesta que recibió fue, depende de a quien se lo preguntes…

La respuesta del utópico fue, infinito,
La respuesta del escéptico fue, no podemos saberlo,
La respuesta de una madre fue, tanto como amor entre nosotras,
La respuesta del astrónomo fue, todo lo conocido.

Cuando me tocó a mí, de manera automática también pensé en el vacío. En todo lo que nos rodea pasible de ser llenado. El vacío ha generado (y genera) terror en la cultura occidental. Pero resulta que no todos concebimos el espacio de la misma manera.

Lao-Tse fue uno de los filósofos más importantes de la cultura china. Aunque se discute su existencia real (como si eso fuera importante) se le atribuye la autoría del Dàodé jīng (Tao Te Ching), uno de los textos fundamentales del taoísmo y quizás uno de los libros más tergiversados y malinterpretados por parte de casi todos nosotros, los occidentales.

Consta de 5000 caracteres chinos divididos en 81 secciones breves. Y aunque es bastante difícil encontrar una traducción que respete su espíritu en nuestro idioma, haremos la excepción. El número 11 dice:

“Treinta radios convergen en el cubo de una rueda,
y es de su vacío (wu you),
del que depende la utilidad del carro.
Modelando el barro se hacen las vasijas,
y es de su vacío,
del que depende la utilidad de las vasijas de barro.
Se horadan puertas y ventanas,
y es de su vacío,
del que depende la utilidad de la casa.
El ser (you) procura ganancia,
el no-ser (wu) procura utilidad”.

Mientras vinculamos inexorablemente espacio, vacío y ausencia; otras culturas hacen lo contrario, lo esencial de las cosas está en el vacío o en el espacio que les permite ser. Nuevamente algo puede ser y no ser al mismo tiempo, allí reside su esencia.

***

Bonobo es el proyecto musical del británico Simon Green.
La canción se llama “No reason” (Sin razón) y el cantante invitado es Nick Murphy (antes mundialmente conocido como Chet Faker). El video fue dirigido por Oscar Hudson.

 

Un comentario

Pescado Podrido

Nos venden pescado podrido, de uno y otro lado de la grieta. Todos los días, con todos los temas, casi no hay excepción. A esta altura ya no es una sorpresa, el pescado podrido es (o al menos eso creen los vendedores) funcional a los intereses de los medios que difunden información parcial, tergiversada, y en el peor de los casos, errónea.

El último caso que ejemplifica este proceso de descomposición del criterio de verdad informativa que conocemos hasta ahora, es la aceptación del Estado nacional de la propuesta de las empresas del Grupo Macri por una deuda que posee con el Estado por 296 millones de pesos que en dólares y actualizada a la fecha en la que se terminaría de pagar ascendería a 70 mil millones de pesos.

Hasta aquí, nada raro. Nada raro, si no fuera porque el tema es grave pero el dato es falso. Legalmente falso, legítimamente verdadero. Entonces, la pregunta es: ¿Da lo mismo? Uno de los responsables editoriales del diario Clarín reconoció que durante los últimos años ejercieron “periodismo de guerra”. ¿Es ese mismo tipo de periodismo el que se está ejerciendo ahora mismo del otro lado?

Hay muchas notas con mucha información sobre el caso. Pero lo que más se difunden son imágenes que simplifican la cosa. La cara del presidente, el monto $70.000.000.000, frases irónicas y no mucho más. ¿Este fenómenos aporta a la construcción de una mirada crítica sobre la gestión del macrismo o sólo aporta confusión y conclusiones superficiales aportando a una lógica que hoy sirve pero que mañana puede volverse en contra de los intereses de las mayorías?

Legalmente falso, porque una de las primeras medidas de Eduardo Duhalde en el año 2002 fue pesificar las deudas con el Estado de varias empresas que pertenecían al Grupo Macri, entre otras. Esa medida nunca fue revisada, ni mucho menos revertida, desde aquel momento a esta parte.

Legítimamente verdadero porque el tema es aún peor, como bien detallan las crónicas, los beneficios que las empresas del Grupo Macri reciben por parte de medidas del Estado se remontan a la última dictadura militar, tuvieron una continuidad con el menemismo, un nuevo capítulo con el duhaldismo y este nuevo episodio con el macrismo.

Informativamente, la noticia de la presentación de la fiscal Gabriela Boquín (autora del cálculo que deriva en la cifra ampliamente difundida) apareció en portales de los llamados “militantes”, los portales de los grandes medios hegemónicos, tardaron mucho más que con otras noticias que publican casi instantáneamente. Y una vez publicado se percibe una cautela desmedida en el tratamiento de un tema tan grave. Eso se llama manipulación de la información.

Atrás quedó el tiempo en que el periodismo masivo gozaba de cierto respeto. Grandes figuras del periodismo gráfico funcionaban como contrapeso de los intereses corporativos y del interés desmedido de los periodistas que trafican con la información.

Algo queda muy claro de un tiempo a esta parte, ya no importa la verdad. Solo importa el beneficio de ciertas empresas de comunicación y la destrucción de todo aquel que ponga en peligro esos intereses. Jugar de este lado con las reglas del enemigo puede funcionar a corto plazo pero seguramente establece mecanismos de verdad que luego serán usados, nuevamente, contra todos nosotros.

Sin comentarios

Ya dijimos no

Durante abril de 1987 el artista chileno Alfredo Jaar realizó una instalación en las pantallas de Times Square, una de las intersecciones de avenidas más famosas del mundo. La obra se llamó “Un logo para América” y buscaba denunciar la apropiación que el país del norte había hecho del nombre de nuestro continente.

La obra era una pantalla negra que simulaba un aviso publicitario y tenía una animación de 38 segundos que aparecía cada seis minutos. Decía Esto no es América sobre un mapa de EE.UU. Luego decía Esta no es la bandera de América sobre la bandera de EE.UU. Finalmente, mostraba el mapa de América y aparecía la palabra América.

Una fotografía de aquella instalación original es parte de la portada del último disco del músico y compositor Nicolás Jaar -hijo del artista chileno- quien vive en Nueva York desde sus 9 años. El disco se llama Sirens (sirenas) y se compone de 6 canciones unidas entre si.

La foto está acompañada por la leyenda Ya dijimos no, pero el sí está en todo. Estas palabras pertenecen a la letra de la canción No, el cuarto tema del álbum y hace referencia al plebiscito de 1988 que sacó del ejercicio de la presidencia a Augusto Pinochet.

Esa letra fue una inspirada por su última visita a Chile, cuando Nicolas Jaar conoció el Museo de la Memoria y habló con familiares y amigos de las víctimas de la última dictadura chilena.

¿Ustedes todavía sienten la presencia de Pinochet? Lo encontré muy simple, pero lo siento cada vez que voy a Chile. También lo siento en Estados Unidos y en Londres. Ya dijimos no a Reagan acá y está en todas partes; ya dijeron no a Thatcher y está en todas partes. Vivimos en ese mundo”, dice Jaar en una entrevista para el diario La tercera.

En momentos en los que vivimos de manera cotidiana esta extraña sensación que nos indicaba que ya le habíamos dicho que no a muchas cosas, nos volvemos a encontrar con que, lamentablemente, el si está en todo.

Sin comentarios

El tiempo está

Durante milenios la sociedad occidental (o sea todos nosotros) concibió al tiempo y al espacio como factores externos a nuestra realidad. Siempre habían existido y los hechos y sucesos ocurrían en ellos sin afectarles ni producirles modificación alguna. El tiempo y el espacio son dos de los elementos de los que no podemos escapar, pero que rara vez nos detenemos a contemplar.

Aquellas filas infinitas
saliendo de central
El empedrado está tapado
pero allí está

A principios del siglo XX ocurrió una revolución silenciosa. La comunidad científica cambió radicalmente la concepción del tiempo. Este ya no era externo y absoluto, igual y único para todos. Sino todo lo contrario. Cada individuo puede tener una medida propia del tiempo transcurrido entre dos eventos.

La primavera en aquel barrio
se llama soledad
Se llama gritos de ternura
pidiendo para entrar

Y no solo eso, también resulta científicamente inútil hablar de pasado, presente y futuro. El tiempo se compone, según la teoría de la relatividad general, por tres flechas (la termodinámica, la psicológica y la cósmica). Y por si eso fuera poco resulta que nuestra disociación habitual del tiempo en una simple línea recta puede ser por completo reversible. En otras palabras,  el sentido ordenado pasado, presente, futuro podría (teóricamente) ir en el sentido contrario.

Todo tiene un tiempo,
vos y yo tenemos alegría
de tener espacio dentro de este corazón.

Un vaso de vidrio con agua se cae de una mesa; el agua y el vidrio se desparraman. Pasan de un estado ordenado a uno desordenado: Pasado, presente, futuro. Podría revertirse esa sucesión: futuro, presente, pasado y que el sistema vuelva a estar ordenado sobre la mesa. Sin embargo es la famosa y poco comprendida entropía la que impide que eso suceda. En todo sistema general, existen mayor cantidad de posibles estados de desorden. Por ejemplo, un rompecabezas, tiene uno y solo un estado ordenado y muchísimos estados posibles de desorden. La segunda ley de la termodinámica dice que todos los sistemas tienden con mayor probabilidad naturalmente al desorden.

Ey la primera, es la verdadera.
Ey la segunda, que no te confunda.
Ey la tercera, pierde un turno espera el amor.

No solo se descubrió que el universo viaja inexorablemente hacia el desorden (lo que no es necesariamente negativo). Una de las conclusiones más importantes de este cambio de paradigma fue que el tiempo no es infinito. Todo lo que conocemos, y lo que no, tuvo un inicio. Y tendrá, muy probablemente, un final. En ese camino el tiempo es una variable flexible y dinámica. Todos tenemos una percepción diferente de él, aunque nos obstinemos en seguir creyendo lo contrario. La humanidad toda persigue de manera estoica el orden, mientras el universo todo va en sentido contrario.

Un día nos encontraremos
en otro carnaval
Tendremos suerte si aprendemos
que no hay ningún rincón
que no hay ningún atracadero
que pueda disolver
en su escondite lo que fuimos
el tiempo está después.

Dos de las canciones más hermosas escritas sobre el tiempo, el desorden y sus infinitas variantes son de autores uruguayos. Una es El tiempo está después de Fernando Cabrera. La segunda es Mandolín de Gustavo “el Príncipe” Pena.

Pepe Curioni es un productor, compositor y músico. Argentino de nacimiento y español por adopción desde 2002. En el año 2015 grabó un disco con versiones de canciones como forma de agradecer a los cantautores latinoamericanos. Sostiene que “tenemos una deuda con el Cono Sur. Ese sur que es nuestro norte, del que irradian todas las músicas y al que nunca hemos escuchado como se merece. Tenemos una deuda con el padre Charly y con el Abuelo Miguel. Con los benditos uruguayos como Cabrera y los malditos como el Príncipe.”

El disco se llama Otros jardines y tiene hermosas versiones de ambas canciones: El tiempo está después y Mandolín.

Sin comentarios

Todos

The national anthem (el himno nacional) es la tercera canción del disco Kid A de la banda británica Radiohead. Su letra posee tan solo trece versos, entre los cuales hay varios repetidos. Esos trece versos hablan de personas, del mundo, de la soledad, de la cercanía, de las apariencias, de todos nosotros. La pieza musical está dividida en dos climas. El que compone la densidad de la letra y el que compone la densidad de la música, ambos al resguardo de lo que nos unifica: el himno nacional.

***

The national anthem (el himno nacional) es el nombre del primer capítulo de la miniserie británica The black mirror (El espejo negro) que aborda las posibles consecuencias de las tecnologías masivas aplicadas a la vida cotidiana. La serie fue estrenada en Gran Bretaña en el año 2011, generando gran repercusión gracias a su planteo casi premonitorio de los tiempos que corren y de los que podrían venir. Últimamente ha cobrado mayor notoriedad debido al estreno de la tercera temporada financiada por la plataforma Netflix.

***

La canción que sigue a The national anthem en el disco Kid A se llama How to Disappear Completely (Como desaparecer completamente). Ambas canciones arman una pieza única. Las dos por separado y juntas son asociadas comúnmente a una posible referencia de Thom Yorke, voz y letrista principal de la banda, a la angustia reinante en la vida del individuo moderno y urbano.

***

En el desarrollo del primer capítulo de Black Mirror, cuando la princesa Susannah de Gran Bretaña es raptada, el secuestrador publica la noticia mediante un video en YouTube. Las condiciones para la liberación son claras y concisas. No hay dinero ni pedidos habituales de secuestradores. El Primer Ministro británico debe mantener relaciones sexuales con una cerda y el acto debe ser transmitido en vivo a través de todos los canales de TV de Gran Bretaña. El tema se viraliza. Y a través de las redes sociales todos participan en la discusión sobre qué debe hacerse.

***

Como desaparecer completamente no es una pregunta. Es una afirmación. Una comparación afirmativa. Parece algo menor, pero al leerlo correctamente aparece el verdadero sentido. Si fuera una pregunta, el interlocutor se encontraría fuera de la escena. Duda y entonces pregunta. Pero al ser una afirmación, quien dice la frase en voz alta, afirma saber de lo que habla y la ofrece como ejemplo.

***

Las interpretaciones de ambas obras apuntan inicialmente a una disyuntiva individual (moral o existencial). Con la paradoja de llevar por nombre uno de los símbolos de la identidad que a ¿todos? nos contiene. Esa identidad nacional que nos daba tranquilidad viene mutando hace tiempo, porque además de las tradiciones culturales que nos definen, ahora conformamos un todos virtualmente social.

Un delicado espejismo que nos confunde. Un proceso que lleva años creando una imagen, una cáscara vacía. Nos entretenemos contemplando de forma “pasiva” un espectáculo del cual no nos creemos parte y que resulta no tener otro protagonista que la masa que contempla.

Ya sea la letra de la canción o la trama de la serie, es más fácil convencernos que hablan del otro, cuando en realidad nos hablan de todos nosotros.

Sin comentarios

Seis

Steve Reich, compositor de “Música para 18 músicos”, y uno de los pianistas fundadores del movimiento minimalista en la música, fue quien durante la segunda mitad de la década de 1960 estudió y creó una técnica compositiva llamada “desplazamiento de fase”. Luego de ese período compuso varias de sus obras más conocidas entre las que se encuentra “Six Pianos” del año 1973.

Recién en 1977 esa composición es editada en un LP a partir de una grabación en vivo y sin cortes. En 1986 Six pianos es adaptada en una versión para seis marimbas. Sigo creyendo que ese es el instrumento que produce uno de los sonidos más hermosos que existen.

En noviembre de 2016 Steve Reich reúne a seis de los pianistas más innovadores de la escena musical actual para grabar nuevamente esa composición, ahora por primera vez en un estudio.

El resultado son veintidós minutos y catorce segundos de un viaje durante el cual todo parece predecible.

La aparente repetición por momentos nos invita a creer que allí no habrá novedad. Sin embargo el desplazamiento sutil del sonido va conformando un clima en el que los seis pianos se convierten en algo parecido a un caudal de agua. Un río que al ser observado fijamente cambia de maneras casi imperceptibles, que parece homogéneo aunque nunca lo sea.

En el sitio web de “Six pianos” se puede elegir cuál o cuáles de los pianos se oyen y cuáles no, personalizando las capas de ese caudal incesante.

A través de ese juego podemos apreciar como cada instrumento se suma al caudal y como las capas se fusionan hasta componer ese río y su totalidad.

Sin comentarios

Trascendencia

La trascendencia podría definirse como la cualidad de traspasar de un estado a otro superando sus límites. Esos estados pueden ser lugares, experiencias o momentos. Se puede trascender el dolor, la historia, el sufrimiento. Se pueden trascender los orígenes de la música, las voces originarias del jazz y el blues. Y todo eso puede trascender el pasado.

Work Songs es un disco de 2016 creado por el músico neoyorquino Jaimeo Brown a través de su proyecto Trascendence.

A partir de once canciones tradicionales del pueblo afroamericano de EEUU (más una del pueblo japonés) y centrando las composiciones en grabaciones de campo realizadas durante la década de 1930, Jaimeo Brown concreta un cruce entre pasado y presente con la intención de moldear un futuro que mantenga presente la historia de vida y resistencia que recorre a su pueblo.

Las grabaciones históricas recuerdan los cantos del sur de los EEUU, que casi como una fórmula ritual servían para que los trabajadores pudieran sobrellevar el calvario al que eran sometidos en sus extensas jornadas laborales. En varias de las grabaciones se pueden escuchar los sonidos de los martillos contra las vías del ferrocarril, los grillos de las cosechas o la copiosa lluvia que azotaba los campos.

Jaimeo Brown Transcendence no es solo un grupo musical, ni Work Songs solo un disco, sino que ambos son parte de un proyecto integral de rescate, actualización y trascendencia de las voces y sonidos que identifican al pueblo afroamericano del norte de nuestro continente.

El proyecto tiene, además de su creación musical, una clara intencionalidad educativa y de activismo político. En el cierre del manifiesto que establece los objetivos del proyecto Jaimeo dice: “Si quieres saber lo que es importante para un pueblo; escucha su música…”

Historia, arte, tecnología, memoria y resistencia, todo unido a las voces ancestrales, los sonidos del ambiente de trabajo y esclavitud, los orígenes del jazz, junto a la actualidad sonora de la banda compuesta de un saxo, una guitarra y una batería.

Cuando el dolor de un pueblo oprimido, su incansable búsqueda por la igualdad, sus voces y su música aparecen en un disco de 2016, esa también podría ser una de las definiciones de trascendencia.

Sin comentarios

Hay una imagen

Hay una imagen dando vueltas. Es una composición. Consta de seis tapas de Clarín. Esas seis tapas intentan relatar la historia del inicio y caída del gobierno de Fernando de la Rúa entre 1999 y 2001. Pero no solo eso, también es usada para intentar explicar lo que sucedió, sucede y sucederá con el actual gobierno de Mauricio Macri.

Los indignados difunden esa imagen. Se obstinan en creer que a través de ella, sus deseos se convertirán en realidad.

La matriz neoliberal, junto a la decadencia generalizada de la cultura occidental, ha logrado que el reduccionismo en el pensamiento sea una realidad cotidiana. A esta situación, la cultura de la imagen le calza como anillo al dedo. La imagen como explicación y el reduccionismo son caras de la misma moneda intelectual.