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Clásico

Camino por la ciudad y hace mucho calor, el sol es implacable, pero su voz me traslada, y en un instante veo todo desde arriba.
 
Entre ayer y hoy escuché este disco al menos diez veces. Ya casi recuerdo las letras de memoria, como si fuera un clásico. Canto con ella, canto con él, canto con ellos.

Brotara de ese árbol
una flor
blanca serás en la inmensidad
y te irás, surcando mares
niña luz
como partir sin decir adiós.

Niña Luz

“Piano, cuatro venezolano, guitarra y voces son los instrumentos que acompañan este viaje por vidalas, cuecas, zambas, chacareras, pasando por el candombe, el landó, el festejo, pero que en todo momento podría simplemente pensarse en “canciones” en las que conviven, dialogan y conversan cada uno de estos géneros. Desde la ciudad con sus sonidos, sus aromas, al río, la montaña y sus silencios”.
 
La descripción del disco es de una precisión insuperable. Aunque allí falte mencionar el detalle del papel de las letras de esas canciones que unen los elementos sonoros con sus historias.
 
Si la forma de producir y circular músicas no hubiera cambiado de manera drástica en los últimos años este disco de Maru Chamella & Mariano Velez, quizá se convertiría en el futuro en un clásico. Aunque nunca se sabe.

A veces me pregunto qué pasaría 
si los ríos pensaran dónde morirían. 

Y si el viento tuviese formas y colores 
acaso sentiríamos mucho mas sus dones. 

Otra vez

Un disco para el verano, para sentarse en la vereda y observar. Para sentarse en la arena y observar el mar. Para detenerse en la orilla del río y observar. Para quedarse suspendido en el tiempo y dedicar todos los sentidos al viaje musical, mientras de manera repentina aparece una sutil cuerda de tambores.
 
Canciones dedicadas a la niñez, al amor, a Eduardo Mateo, a la soledad y al desamor, al encuentro y al cantar, a los cerros y al caminar. A las cosas importantes y simples de la existencia.

Ya me largo a los caminos
pa volver como me he ido
sabiendo nada es lo mismo
dando gracias vuelvo al nido.
Sabiendo nada es lo mismo
desde que no estás conmigo.

Ya no hay más que caminar, todo se muestra y se va.

Caminando

Casi un año pasó de la primera vez que escuché este disco. Y apareció otra vez. Como cada una de las pequeñas grandes cosas que se nos cruzan, la música también tiene su tiempo.
 
De repente aparece la simpleza de las cuerdas y su voz.
 
Sigo caminando, me siento en el cordón de una vereda, nadie pasa.
 
Veo una mariposa, el silencio de la siesta citadina, las cortinas bajas, la ausencia en las veredas.
 
Pero desde arriba. Todo verde. Todo alado. Volando y bailando, hasta despertar.

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