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Charco

Ver Charco es una experiencia sumamente emocionante para todos aquellos que disfrutamos de la música del Río de la Plata y que compartimos la intriga por conocer los recovecos en las formas del intercambio cultural, y específicamente de las influencias recíprocas entre las músicas de ambas orillas.

Escuchar las palabras de Fernando Cabrera frente a su casa natal o a Fito contando como conoció a Charly y a Spinetta. Ver como Daniel Melingo habla desde su casa del delta o recorrer las calles de Montevideo con Edu “Pitufo” Lombardo entre las cuerdas de tambores. Escuchar a Dolores Solá y Acho Estol alrededor de un fogón en la pampa bonaerense o a Vera Spinetta cantando “Quedándote o yéndote” son solo ejemplos de esa unidad indisimulable.

Charco es la demostración en formato audiovisual de la unidad musical compartida por dos zonas geográficas, naturalmente unidas -no separadas- por un gran río, pero artificialmente divididas. Buenos Aires y Montevideo. Argentina y Uruguay. Construcciones ficticias desde el vamos, fronteras marcadas con tinta en un mapa. Límites que la comunidad musical no reconoce del todo.

Un ida y vuelta que excede largamente lo musical, y que se consolida en las formas concebir lo mestizo en la cultura toda. El recorrido a través de las voces de músicos, productores, periodistas, poetas, personajes que vivieron el desarrollo musical de los últimos 50 años, se ven plasmados en la generaciones posteriores y que, contra los pronósticos apocalípticos de las voces masivas, gozan de excelente salud en la actualidad.

Charco le escapa rápidamente a la mirada retrospectiva propia de un museo de antigüedades musicales y sale a buscar de la mano y la escucha de Pablo Dacal las voces musicales de cantores y cantoras que no solo mantienen viva esa comunicación cultural, sino que aportan una mirada consciente y decidida del camino que recorren.

Todos aquellos que disfrutan de la música rioplatense tienen una hermosa oportunidad de romper con las visiones fragmentadas, que intentan poner todo en casilleros rígidos, y encontrar esa unidad entre las orillas de este pequeño charco.

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