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2:54

Pitágoras fue la primera persona de la historia de occidente en llamarse matemático a si mismo. Era en esencia un religioso, pero eso no le impidió ser el fundador de una escuela que sostenía, entre otras supuestas verdades, que a través de los números se podía acceder a todo el conocimiento universal.

Esa escuela de pensamiento también fue una de las primeras en aplicar los conocimientos matemáticos a la teoría musical. Elaborando el germen del sistema sobre el que se compuso -y compone- casi toda la música occidental moderna.

Los pitagóricos veían en los números, entre otras cosas, la perfección; característica fundamental de cualquier deidad.

Existe una teoría jamás demostrada que reza que cualquier disco o canción que lleve por nombre un número posee el don de la perfección. Como si se tratase de un lejano e inútil homenaje a los pitagóricos, aquellas personas de la antigüedad que emprendieron la tarea imposible de explicar todo a través de los números.

Abundan ejemplos, desde los discos de Led Zeppelin hasta los de Föllakzoid, desde la Sinfonía n.º 5 hasta 4-4-2 de  Morbo y Mambo. Hace tiempo empecé a acumular todos estos y más ejemplos en una lista de spotify que se nutre de a poco de esa obsesión y sus descubrimientos.

Lo que resulta raro es encontrar bandas con nombre de número o puros números en su nombre.

2:54 es uno de esos pocos casos. Banda londinense encabezada por las hermanas Colette y Hannah Thurlow. Su nombre proviene de un instante. Más precisamente del segundo exacto en el que se produce una hermosa inflexión en una canción. Esa canción pertenece a la banda estadounidense Melvins y es “A History of Bad Men” el track 8 del disco “A Senile Animal” del año 2006.

Las hermanas Thurlow perpetúan con el nombre de su banda ese momento en el que el bajo cambia completamente y nos empuja a desvanecernos junto a lo que resta de la canción.

Más allá de este detalle que da origen al nombre de la banda, y de la imposibilidad de clasificarla en alguna de las miles de etiquetas musicales, 2.54 hace honores a la búsqueda de la perfección a través de los números. Pero además tiene una particularidad que no muchos califican como virtud: posee una sonoridad fácil de vincular a variedad de bandas clásicas pero con ese algo novedoso que impide identificarla con una en particular.

2:54 es una hermosa banda para escuchar de noche.

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Paisaje

Films es un dúo de mujeres japonesas que compone su música basándose en idiomas por ellas inventados. Acompaña esas voces Yuki Murata, compositora y pianista. Una de las fundadoras de la banda de música neo clásica y post rock Anoice.

Luego de tres discos, este año crearon mizu amane, con el mismo concepto de Films pero ahora retomando los idiomas tradicionales japoneses.

Los japoneses parecen especialistas en la música para paisajes sin tiempo. Composiciones que dejan transcurrir todo lo que sea necesario hasta llegar al mensaje central. Parece imposible disociar esas músicas de los paisajes que las acompañan.

Quizá detenerse a mirarlos sea uno de los últimos rincones donde podemos refugiarnos de la velocidad que nos acecha.

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Gardel

“La noche está tan oscura,
no hay ni siluetas pa´recortar”
Romance de las llamadas. Marcel Chaves. Lágrima Ríos.

Ni era uno más

ni medio en la vuelta

era un fantasma lejano

nombrado por un loco insomne

era un fatídico cantor

con retazos de verdad.

 

Era un desconocido pleno

rechazado sin más

era la parte sin el todo

el salvador de esos días

era la calma en la noche

de esas compañías absurdas.

***

Algún día de 2013 escuchaba a Lágrima Ríos, la más hermosa de todas las voces rioplatenses; escuchándola pensaba en Carlos Gardel, personaje profundamente desconocido para mi por esos días, y por estos también. Allí surgió este poema que quedó en un borrador perdido y que vaya uno a saber por qué, encontré hoy.

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Espacio

Una tarde una niña muy pequeña preguntó: ¿cuánto es el espacio que nos rodea?
La primera respuesta que recibió fue, depende de a quien se lo preguntes…

La respuesta del utópico fue, infinito,
La respuesta del escéptico fue, no podemos saberlo,
La respuesta de una madre fue, tanto como amor entre nosotras,
La respuesta del astrónomo fue, todo lo conocido.

Cuando me tocó a mí, de manera automática también pensé en el vacío. En todo lo que nos rodea pasible de ser llenado. El vacío ha generado (y genera) terror en la cultura occidental. Pero resulta que no todos concebimos el espacio de la misma manera.

Lao-Tse fue uno de los filósofos más importantes de la cultura china. Aunque se discute su existencia real (como si eso fuera importante) se le atribuye la autoría del Dàodé jīng (Tao Te Ching), uno de los textos fundamentales del taoísmo y quizás uno de los libros más tergiversados y malinterpretados por parte de casi todos nosotros, los occidentales.

Consta de 5000 caracteres chinos divididos en 81 secciones breves. Y aunque es bastante difícil encontrar una traducción que respete su espíritu en nuestro idioma, haremos la excepción. El número 11 dice:

“Treinta radios convergen en el cubo de una rueda,
y es de su vacío (wu you),
del que depende la utilidad del carro.
Modelando el barro se hacen las vasijas,
y es de su vacío,
del que depende la utilidad de las vasijas de barro.
Se horadan puertas y ventanas,
y es de su vacío,
del que depende la utilidad de la casa.
El ser (you) procura ganancia,
el no-ser (wu) procura utilidad”.

Mientras vinculamos inexorablemente espacio, vacío y ausencia; otras culturas hacen lo contrario, lo esencial de las cosas está en el vacío o en el espacio que les permite ser. Nuevamente algo puede ser y no ser al mismo tiempo, allí reside su esencia.

***

Bonobo es el proyecto musical del británico Simon Green.
La canción se llama “No reason” (Sin razón) y el cantante invitado es Nick Murphy (antes mundialmente conocido como Chet Faker). El video fue dirigido por Oscar Hudson.

 

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Ya dijimos no

Durante abril de 1987 el artista chileno Alfredo Jaar realizó una instalación en las pantallas de Times Square, una de las intersecciones de avenidas más famosas del mundo. La obra se llamó “Un logo para América” y buscaba denunciar la apropiación que el país del norte había hecho del nombre de nuestro continente.

La obra era una pantalla negra que simulaba un aviso publicitario y tenía una animación de 38 segundos que aparecía cada seis minutos. Decía Esto no es América sobre un mapa de EE.UU. Luego decía Esta no es la bandera de América sobre la bandera de EE.UU. Finalmente, mostraba el mapa de América y aparecía la palabra América.

Una fotografía de aquella instalación original es parte de la portada del último disco del músico y compositor Nicolás Jaar -hijo del artista chileno- quien vive en Nueva York desde sus 9 años. El disco se llama Sirens (sirenas) y se compone de 6 canciones unidas entre si.

La foto está acompañada por la leyenda Ya dijimos no, pero el sí está en todo. Estas palabras pertenecen a la letra de la canción No, el cuarto tema del álbum y hace referencia al plebiscito de 1988 que sacó del ejercicio de la presidencia a Augusto Pinochet.

Esa letra fue una inspirada por su última visita a Chile, cuando Nicolas Jaar conoció el Museo de la Memoria y habló con familiares y amigos de las víctimas de la última dictadura chilena.

¿Ustedes todavía sienten la presencia de Pinochet? Lo encontré muy simple, pero lo siento cada vez que voy a Chile. También lo siento en Estados Unidos y en Londres. Ya dijimos no a Reagan acá y está en todas partes; ya dijeron no a Thatcher y está en todas partes. Vivimos en ese mundo”, dice Jaar en una entrevista para el diario La tercera.

En momentos en los que vivimos de manera cotidiana esta extraña sensación que nos indicaba que ya le habíamos dicho que no a muchas cosas, nos volvemos a encontrar con que, lamentablemente, el si está en todo.

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Hay una imagen

Hay una imagen dando vueltas. Es una composición. Consta de seis tapas de Clarín. Esas seis tapas intentan relatar la historia del inicio y caída del gobierno de Fernando de la Rúa entre 1999 y 2001. Pero no solo eso, también es usada para intentar explicar lo que sucedió, sucede y sucederá con el actual gobierno de Mauricio Macri.

Los indignados difunden esa imagen. Se obstinan en creer que a través de ella, sus deseos se convertirán en realidad.

La matriz neoliberal, junto a la decadencia generalizada de la cultura occidental, ha logrado que el reduccionismo en el pensamiento sea una realidad cotidiana. A esta situación, la cultura de la imagen le calza como anillo al dedo. La imagen como explicación y el reduccionismo son caras de la misma moneda intelectual.

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Después

Todos sabemos que el tiempo es una variable que no podemos manejar, y que por más deseo de anticipación que reine en el momento, suponer lo que ocurrirá es una tarea titánica e inútil a fin de cuentas. Las conclusiones con los hechos consumados también son moneda corriente, habitualmente ubicados en futuro y pasado elaboramos grandes cantidades de sentencias que nos intentan dejar tranquilos.

Sin embargo, algo extraño sucede en las entrañas cuando lo evidente aflora luego de la sorpresa, la derrota, o simplemente lo inesperado.

Durante un largo período de tiempo pusimos en marcha una maquinaria, fiel a nuestra tradición de pensamiento, donde solo se admiten dos opciones como criterios válidos: algo es verdadero o falso. Pero inmediatamente después ante la presencia de elementos inesperadas, la sorpresa es mayúscula y no queda otra opción más que incluir las nuevas variables. Pero claro, en general ya es tarde.

Lo maravilloso, es que esas variables siempre estuvieron ahí, presentes, hilvanando realidades y modificando consciencias. Como ya todos sabemos, la negación del elemento no lo convierte en inexistente, sin embargo por tradición cultural; todos somos hijos de Artistóteles y su escuela de pensamiento, o simplemente por miopía, nos rehusamos a contemplar la complejidad de lo que nos rodea. Y así rebotamos, de un lado hacia el otro, entre lo verdadero y lo falso, mientras las demás variables se nos ríen en la cara.

Nos pasa con la vida, nos pasa con la música, todas las variables siempre están presentes.

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Diferencias

Muchas veces discuto con él, lo escucho y le respondo, lo trato de refutar, busco argumentos y discutimos. Él no se entera, por supuesto. A veces solo agacho la cabeza y me parece interesante lo que dice, y algunas veces me sorprendo, porque me maravilla su erudición. De igual modo, muchas veces, me ofusco por su soberbia y pedantería y directamente apago la radio.

Muchas son las posibles reacciones cuando nos llega el pensamiento del otro. Pero solo dos son los lugares para ubicarse y tratar de comprender: o intentás ponerte sinceramente en su lugar, con su contexto, sus condiciones, sus reglas y formas, sus intereses y necesidades, o por el contrario, te parás desde tu lugar, con tus ideas, prejuicios, razonamientos, y solo con tus reglas intentás comprenderlo. Tarea interesante y posible, esta última, pero en muchos casos que conduce a miradas reducidas y consiguientemente al error.

Ahora, más allá de ubicarse en uno o otro lugar, si como resultado de esa escucha, la conclusión es que todo es lo mismo, probablemente nos estemos perdiendo las variables que marcan la diferencia, cada uno elige desde donde quiere ver y luego, si realmente quiere ver un poco más allá y percibir las diferencias.