Sin comentarios

bienvenida

Desde la frontera
entre el amor
y todo lo conocido
surge

una flor

que junto a la palabra clara
dibujan un espiral
infinito.

Cantan y se besan
rebalsan el espacio
con placer.

Mientras en rincones ocultos
de la voz
se guardan semillas
de lo que no es.

Allí no caben miradas
solo la espera.

Sobre la profundidad
recostadas
acompañan el movimiento

¿la caída?

Vuelan sin volar.
Viven sin vivir.

Pierden miedo por amor
cuando saltan
cuando sueltan

esos hilos invisibles
que durante los silencios

crean esa pintura
ilusoria
de lo que no será

pero es.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *