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Belleza

La belleza se esconde en la totalidad. Ni en una ni en las partes, en ella.

Un disco o una melodía puede hacernos vibrar, sobre todo cuando nos devuelve recuerdos. La música y la memoria están directamente vinculadas, nos estremecemos cuando escuchamos esa canción que ya escuchamos mil veces porque, como algunos aromas, nos llevan al momento exacto en el que el recuerdo cobraba vida.

Pero a veces no hay recuerdo -¿no hay?- y uno se estremece igual. Ahí está el misterio de la belleza.

Ella circula cuando la totalidad está presente. Cuando no hay elementos disonantes, y el sonido es un continuo circular que podría no detenerse jamás.

Alfa Mist combina dos características muy poco comunes, por un lado el encuentro preciso y sutil de variedad de géneros y la convivencia delicada entre los cinco elementos musicales del grupo.

Alfa Mist se define a sí mismo como productor y compositor.

Inglés, nacido en el este de Londres comenzó, como muchos músicos afrodescendientes, incursionando en las variantes culturales del hip hop pero al ingresar a la universidad descubrió el jazz y el piano.

Su primer disco al mando de un quinteto “Antiphon”(antífona) de 2017 es la mixtura perfecta entre climas y géneros. Con voces que formaron parte de una charla entre él y sus amigos y algunas colaboraciones de invitados, consigue las dosis exacta entre soul, electrónica, jazz y rap.

Antífona es el nombre de una pequeña pieza musical litúrgica, que durante la antigüedad era la única que poseía la característica de ser libre. Como todo lo relacionado a la liturgia, proviene de costumbres paganas muy anteriores al catolicismo, pero que luego la institución religiosa se las apropió.

En algunos casos las antífonas derivaron en cantos populares simples y con pequeñas estrofas que acompañaban algún quehacer grupal.

Alfa Mist recupera esa esencia.

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