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Tres Más

En Belgrado, la capital de Serbia, nació un trío de punk rock renovado. Cualquier desprevenido que no perciba ese acento en ese idioma que claramente no es inglés podría sospechar que se trata de una banda inglesa, pero no.

Formada por el cantante y guitarrista Boris Vlastelica y la baterista Milena Milutinović en 2005, luego sumaron a la bajista y cantante Ana-Marija Cupin. Tres discos, algunos premios y muchas caras de sorpresa entre los que de manera desprevenida los comenzamos a escuchar.


Diego Martez es un joven cantautor platense con cuatro discos en su haber y uno a punto de salir. En su ùltimo disco hasta la fecha, No sirvas ahí la tormenta participan junto a él otros 26 músicos de su ciudad.

Un disco plagado de hermosas y crudas historias de amor. Canciones que traen múltiples imágenes del cielo y el mar. Melodías bien simples y profundas. Un paseo sensible entre variedad de emociones.

En Lo perdido, su disco por llegar, lo acompañarán como invitadas Sofía Viola y Charo Bogarín de Tonolec y tendrá la producción de Shaman Herrrera.

Diagrams es Sam Genders y un grupo variado de músicos que van circulando a su alrededor. Para Dorothy, su último disco publicado hace unos días, retoma la poesía escrita por Dorothy Trogdon y la rodea de suaves melodías folk con una sutil base electrónica.

Una propuesta muy ambiciosa, exitosamente resuelta. Las letras, poemas originalmente publicados hace décadas, parecen escritas para esas melodías.

Genders fue miembro fundador de la banda de folk experimental Tunng, es probable que de allí provengan esos coqueteos con los ritmos electrónicos y un leve acercamiento a los sonidos de pop internacional. Juntos han construído un disco perfecto para disfrutar durante este otoño.


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Ok, computer

Hace exactamente 20 años muchas cosas estaban a punto de cambiar de manera drástica. Mucho de lo conocido no iba a continuar siendo igual. Ese año sucedieron dos hechos que sirven como ejemplo.

El  11 de mayo de 1997 por primera vez en la historia una computadora vence a un ser humano en una partida de ajedrez. La Deep Blue (Azul Profundo) derrota al maestro Gary Kasparov, considerado el mejor jugador de todos los tiempos y que hasta ese momento no había perdido nunca antes partida profesional.

Luego, en diciembre de 1997, la Comisión Europea publica el “Libro Verde sobre la Convergencia de los Sectores de Telecomunicaciones, Medios de Comunicación y Tecnologías de la Información…” Sentando las bases para que ese sea el año en que se de por finalizado uno de los últimos monopolios que quedaban en manos del Estado: las telecomunicaciones. Se produce así la liberalización del mercado de telecomunicaciones abriendo el campo para la convergencia tecnológica que hoy se encuentra en auge.

La computadora que le gana por primera vez a un humano al ajedrez será la principal protagonista de esa convergencia tecnológica en las comunicaciones.

Ese mismo año, más precisamente un día como hoy, Radiohead publica su disco Ok Computer. 

12 canciones, 53 minutos ubicados perfectamente en tiempo y espacio, pero mirando con asombrosa lucidez los sonidos que vendrán. La promesa de un sueño que nunca se convertirá en realidad. Una dudosa combinación entre letras simplonas y deprimentes, y sonidos provenientes del futuro.

Algo grande estaba sucediendo allí, aunque no entendiéramos casi nada de lo que nos decía. Se percibe un lamento interminable. La resurrección frente a la mirada apocalíptica, el hastío por la vida en la gran ciudad, el escape permanente como solución, el desamor y la violencia, políticos mintiendo en campaña y un extraterrestre que nos pueda salvar la vida.

En el medio de todo eso, la voz de una computadora nos avisa que se ha activado el siguiente proceso, describiendo uno por uno los hábitos que nos darían felicidad plena.

Felicidad que nunca llegó y que 20 años después nos siguen prometiendo.

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Testimonio

Una de las tareas más hermosas que puede encarar un artista es dar testimonio, mediante su obra, del momento histórico que vive. Sin dudas toda producción artística -por acción u omisión- da cuenta del momento de época, pero hay algo especial en aquellas que discuten lo establecido.

A veces los músicos pueden romper lo esperado desde lo estrictamente musical, abandonando la comodidad de hacer la música que se espera que hagan, otras veces pueden hacerlo mediante un discurso claro y conciso. Más allá de las formas está claro que el correlato entre obra y momento no depende solo del artista. El tiempo -y los hechos- ubica las cosas en su lugar.

Los Espíritus son una banda que han roto varios moldes dentro del rock nacional de los últimos años. El 1 de mayo publicaron su último disco: Agua Ardiente. Una obra que combina ritmos típicos del folklore del norte de nuestro continente con la identidad de nuestro rock, todo ello entrelazado por la descripción de variedad de aristas de la época que vivimos.

Fuertes huracanes que caminan hacia el sur, mares para encontrar cuando todo se vuelva oscuro, mujeres perdidas en el fuego de las hogueras, la rueda que mueve al mundo y alimenta a unos pocos, la búsqueda de la luz como respuesta, la mirada cotidiana de los hombres en el subte, trenes que se cruzan y mapas vacíos, las armas que descarga el oficial, la espera de la luna llena, los milagros de cada instante y cada instante de eternidad.

Este video fue realizado por el colectivo de comunicación Emergentes con imágenes tomadas en la movilización realizada el 10 de mayo a Plaza de Mayo en la Ciudad de Buenos Aires que rechazó la posibilidad de beneficiar a militares condenados por delitos de lesa humanidad. La canción que lo musicaliza es Huracanes, el primer tema del nuevo disco de Los Espíritus.

Más allá de los gustos y las estéticas, se agradece que una banda elija ubicarse en un lugar claramente diferente. Ni mejor, ni peor, ni lindo ni feo: diferente. Su mensaje se convertirá, o no, en testimonio a medida que el tiempo transcurra, mientras tanto, no faltará oportunidad para que su música ilustre auditivamente nuevas postales de los momentos que vivimos.

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Cambiamos

Hace rato que no voy a una marcha a Plaza de Mayo. Fui muchas veces por variedad de motivos. Siempre acompañado de amigos, de compañeros de la universidad, de compañeros de militancia, con alguna de mis novias o, incluso, con mi hija desde que era una bebé.

Pero nunca fui con mis viejos, nunca se me ocurrió ni siquiera invitarlos. Más aún, nunca me preguntaron antes de alguna de las tantísimas veces si yo iba a ir.

Hoy mis viejos me preguntaron si mañana voy a la Plaza, para que vayamos juntos.

Soy un escéptico de los discursos que no paran de vociferar que todo ha cambiado rotundamente. Lo fui cuando nos contaban que las cosas cambiaban para bien y encima, de manera irreversible. Lo sigo siendo ahora, que nos quieren convencer que el apocalipsis está a la vuelta de la esquina.

Me inclino más en creer que en estos gestos novedosos, supuestamente intrascendentes, se va viendo la profundidad o no de los cambios.

Mirá si será profundo lo que intentan hacer que mañana por primera vez en nuestra vida, mis viejos y yo, vamos a marchar juntos a la Plaza.

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Sueño

Anoche soñé con Juana Molina. Estábamos en un teatro vacío, yo cruzaba caminando por el fondo del escenario semi oscuro y ella tocaba sentada en un piano de cola negro. Odín uno de los músicos que la acompaña estaba parado a su lado. No había nada más en el escenario y solo se escuchaba el sonido del piano.

De pasada me acerqué y le dije al oído: “Juana, escuché tu disco nuevo…”
Se dió vuelta, me miró y me dijo. “Si?, yo también…” Y siguió tocando.

Quizá sí, pero en “realidad” yo no lo había escuchado, hasta hoy.

Juana es una de las músicas que hace sinceramente lo que tiene ganas con la música y eso se nota bastante. No hay etiqueta, ni género, ni esquema posible. Hay experimentación, juego y disfrute con los sonidos, su voz y la musicalidad.

Halo se compone de doce canciones intercaladas entre la intención de incitarnos al baile -uno de los objetivos reconocidos por ella al componer música- y la generación de variedad de climas que nos invitan, luego del baile sutil, al suave descanso.

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Vicente

Hoy se cumplen 57 años del nacimiento de Vicente Luy, poeta cordobés, uno de los desconocidos, de los invisibles -hasta ahora- para el gran público. Tan invisible que ni siquiera tiene su apartado en wikipedia. Pero Vicente es un visible reconocido para la generación de artistas y músicos que hoy andan por debajo de la vorágine masiva y comercial. Esos mismos que en pocos días se reunirán para recordarlo.

Muy lejos de las miradas románticas que equiparan el sufrimiento y el genio creativo, también se lo recuerda por el profundo padecimiento que lo llevó hasta el suicidio. Sufrió durante muchos años de un trastorno bipolar severo, por el que incluso estuvo internado en el Hospital Borda.

Dueño de una sagacidad y ocurrencia infinita que condensaba en poquísimos versos, nos demostró que se puede ir hasta el fondo sin palabras de adorno, sin eufemismos ni términos rebuscados.

Nació en Córdoba un 3 de mayo. Nieto de poetas españoles, quedó huérfano a los 6 meses de edad luego del accidente aéreo que sufrieron sus padres. Se lo puede leer en Caricatura de un enfermo de amor (1991), La Vida en Córdoba (1999), Aviones (2002), No le pidan peras a Cuper (2003), La sexualidad de Gabriela Sabatini (2006), Vicente habla al pueblo (2007), ¡Qué campo ni campo! (2008). O en alguno de los dos libros editados de manera póstuma Plan de operaciones La única manera de vivir a gusto es estando poseído (2012).

Sus poemas, tan directos como conflictivos, son leídos en muchos de los encuentros literarios que abundan de un tiempo a esta parte. Su vida estuvo plagada de historias hermosas como la que cuenta el poema Intervine un recital de Aristimuño y que aquí lee quien fuera uno de sus amigos, el escritor Osvaldo Vigna, con quien compartió el grupo Verbonautas.

También se puede escuchar a Vicente, sus palabras en la voz de muchos. Su poesía leída genera esa incómoda mezcla entre gracia e indignación, entre sorpresa y resignación. El proyecto Libro Completo registró la lectura colectiva del libro “La vida en Córdoba”. También se lo encuentra allí, en esas reuniones, cada vez que su poesía circula entre amigos.
Siempre es bello recordar la vida y no la muerte, porque es mucho más reconfortante mantener en la memoria como comienzan las cosas. Donde y como se generó ese primer suspiro que luego fue ardiendo rápidamente entre versos, amigos, risas, sufrimiento, libros y amor.

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Charco

Ver Charco es una experiencia sumamente emocionante para todos aquellos que disfrutamos de la música del Río de la Plata y que compartimos la intriga por conocer los recovecos en las formas del intercambio cultural, y específicamente de las influencias recíprocas entre las músicas de ambas orillas.

Escuchar las palabras de Fernando Cabrera frente a su casa natal o a Fito contando como conoció a Charly y a Spinetta. Ver como Daniel Melingo habla desde su casa del delta o recorrer las calles de Montevideo con Edu “Pitufo” Lombardo entre las cuerdas de tambores. Escuchar a Dolores Solá y Acho Estol alrededor de un fogón en la pampa bonaerense o a Vera Spinetta cantando “Quedándote o yéndote” son solo ejemplos de esa unidad indisimulable.

Charco es la demostración en formato audiovisual de la unidad musical compartida por dos zonas geográficas, naturalmente unidas -no separadas- por un gran río, pero artificialmente divididas. Buenos Aires y Montevideo. Argentina y Uruguay. Construcciones ficticias desde el vamos, fronteras marcadas con tinta en un mapa. Límites que la comunidad musical no reconoce del todo.

Un ida y vuelta que excede largamente lo musical, y que se consolida en las formas concebir lo mestizo en la cultura toda. El recorrido a través de las voces de músicos, productores, periodistas, poetas, personajes que vivieron el desarrollo musical de los últimos 50 años, se ven plasmados en la generaciones posteriores y que, contra los pronósticos apocalípticos de las voces masivas, gozan de excelente salud en la actualidad.

Charco le escapa rápidamente a la mirada retrospectiva propia de un museo de antigüedades musicales y sale a buscar de la mano y la escucha de Pablo Dacal las voces musicales de cantores y cantoras que no solo mantienen viva esa comunicación cultural, sino que aportan una mirada consciente y decidida del camino que recorren.

Todos aquellos que disfrutan de la música rioplatense tienen una hermosa oportunidad de romper con las visiones fragmentadas, que intentan poner todo en casilleros rígidos, y encontrar esa unidad entre las orillas de este pequeño charco.

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Paisaje

Films es un dúo de mujeres japonesas que compone su música basándose en idiomas por ellas inventados. Acompaña esas voces Yuki Murata, compositora y pianista. Una de las fundadoras de la banda de música neo clásica y post rock Anoice.

Luego de tres discos, este año crearon mizu amane, con el mismo concepto de Films pero ahora retomando los idiomas tradicionales japoneses.

Los japoneses parecen especialistas en la música para paisajes sin tiempo. Composiciones que dejan transcurrir todo lo que sea necesario hasta llegar al mensaje central. Parece imposible disociar esas músicas de los paisajes que las acompañan.

Quizá detenerse a mirarlos sea uno de los últimos rincones donde podemos refugiarnos de la velocidad que nos acecha.

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Gardel

“La noche está tan oscura,
no hay ni siluetas pa´recortar”
Romance de las llamadas. Marcel Chaves. Lágrima Ríos.

Ni era uno más

ni medio en la vuelta

era un fantasma lejano

nombrado por un loco insomne

era un fatídico cantor

con retazos de verdad.

 

Era un desconocido pleno

rechazado sin más

era la parte sin el todo

el salvador de esos días

era la calma en la noche

de esas compañías absurdas.

***

Algún día de 2013 escuchaba a Lágrima Ríos, la más hermosa de todas las voces rioplatenses; escuchándola pensaba en Carlos Gardel, personaje profundamente desconocido para mi por esos días, y por estos también. Allí surgió este poema que quedó en un borrador perdido y que vaya uno a saber por qué, encontré hoy.

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Tres

1. Cara Stacey es sudafricana. Música, compositora e investigadora. Toca el piano y en especial instrumentos originarios de su continente (umrhubhe, uhadi, mbira, budongo).
Reparte su vida entre Londres, Ciudad del Cabo y Swazilandia, donde está estudiando en profundidad el makhoyane.

El makhoyane es un instrumento milenario que consta de un arco de dos cuerdas y una calabaza que se apoya sobre el pecho al golpear las cuerdas. Es considerado el instrumento más tradicional de ese pequeño país. Y a diferencia de la mayoría de los instrumentos de la zona, es tocado casi exclusivamente por mujeres.

Su disco solista es de 2015 y se llama ‘Things that grow’ (cosas que crecen).

2. Iggy Pop tiene un programa de radio. Todos los viernes (16 a 18hs en Argentina) por la Radio BBC6, una de las 18 emisoras que forman parte del sistema de medios públicos inglés.

Pasa las con las que se encuentra y le gustan, en general poco conocidas masivamente. Y también parlotea bastante sobre música y otros menesteres.

En el programa del viernes diez de febrero compartió un tema y recomendó a Fémina. Un trío de mujeres de Haedo, provincia de Bs. As. Tres voces, una guitarra, un ronroco y algo de percusión.

“Hay algo muy poderoso y sincero en esas voces…” dice Iggy luego de escuchar “Buen viaje” el primer tema de “Traspasa”, el primer disco del trío.

Rap, folklore y algo de ese género musical que aún no es posible ponerle un nombre.

Iggy escucha la música del oeste bonaerense, tomá mate!

3. Vanessa Wagner es una pianista francesa y posee un amplio repertorio de interpretaciones esencialmente vinculadas a la música clásica.

Murcof, es el productor y compositor mexicano de música electrónica, rock y jazz, llamado Fernando Corona.

Un sello discográfico francés (InFiné) los invitó a reinterpretar algunos clásicos, pero no aquellos a los que Vanessa está acostumbrada. Clásicos del siglo XX. Entre ellos composiciones de John Cage, Aphex Twin, Morton Feldman y Philip Glass.

La idea fundamental del disco es la armonía entre ambos mundos: el electrónico y el analógico. “Statea” significa precisamente eso: balance, en italiano antiguo.

El resultado es un curso acelerado de música clásica del Siglo XX reinterpretada generando ambientes con sorpresiva y meticulosa profundidad.