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Costo

Hace algunos meses el caso de los aumentos de tarifas de los servicios públicos es casi un tema obligado en todos lo ámbitos sociales. Independientemente de las idas y vueltas sobre tarifas y medidas judiciales, facturas y herencias hay un aspecto del tema que genera amplio consenso social y sobre el cual poco se puede problematizar: las tarifas deben aumentar.

¿Por qué deben aumentar? “Porque no es posible que en la Ciudad de Bs As y el conurbano bonaerense se pague tan poco por el consumo de la energía eléctrica, el gas natural o el servicio de agua”, nos dicen.

Solo para ejemplificar, tomemos el caso de la energía eléctrica, dada su particularidad. A diferencia de otras formas de energía no renovable, en el caso de la “luz”, no se paga el consumo de esa energía sino el costo de mantener el sistema de generación y distribución. Si se pudiera construir el circuito que mantuviera la energía eléctrica circulando sin desgaste, nunca se agotaría. Como que esto no es posible, y tampoco se puede almacenar de manera eficiente, la energía eléctrica, dada su naturaleza circula permanentemente.

Entonces lo que pagamos, cada uno de nosotros, es una parte del costo que significa la generación de energía y el mantenimiento de toda la red que llega desde el origen hasta nuestro hogar. Esto incluye tendido de baja, media y alta tensión, mantenimiento de usinas, represas y todo el personal humano dedicado a ello.

La pregunta central de todo el tema parece ser ¿Cómo se define ese costo? Y es central porque a partir de allí se establecen luego los valores de las tarifas que se aplicarán de acuerdo al “consumo” de kilowatts según cada categoría.

Pero en realidad, la pregunta no es Como se define, si no Quien lo define.

Si lo define el mercado, entonces se suman todos los gastos necesarios y se los divide por la cantidad de usuarios, se saca el valor proporcional y listo. Hacia allí parece que vamos…

Pero, si el Estado interviene en definir el costo, entonces, se deben tener en cuenta otras variables además de los gastos económicos. Como por ejemplo quien puede o no pagarlo. O si el costo hace que los sectores productivos sean más o menos competitivos en la economía, etc.

Ahora, un alto.

Pensemos por un instante en algo impensado para nuestra sociedad argentina (o al menos yo creo que es impensado). Supongamos que se quiere establecer el costo de la educación pública, para aplicar una tarifa y que cada usuario (estudiante) pague por el consumo (nivel educativo) que utilice (logre).

Ese costo existe. La educación “cuesta” dinero. Pero es el Estado el que se hace cargo de ese costo, porque todos estamos de acuerdo que la educación no es una mercancía (bueno, la mayoría) por la cual se debe pagar en el mercado, sino un derecho al que todos debemos acceder, independientemente de si podemos pagarlo o no. ¿Y por qué? Porque nos mejora nuestra calidad de vida.

Entonces ¿Por qué hemos aceptado que servicios esenciales, fundamentales para nuestra calidad de vida, como la provisión de la energía eléctrica, el agua potable o el gas natural debe ser una mercancía por la cual hay que pagar lo que el mercado indique?

En primer lugar porque esto es capitalismo y nos dicen que así funciona. Todo lo que cuesta, vale. En segundo lugar porque los medios de comunicación han construido una sentencia indiscutible que así lo afirma y en tercer lugar porque los encargados actuales de conducir el Estado nos están diciendo que no hay otra salida.

Mientras tanto, en los países “desarrollados” el Estado, lejos de reducir los subsidios, los aumenta, en parte para que distintos sectores de la producción sean más competitivos.

Más allá de lo eminentemente económico y como este tema se termine aplicando, la situación evidencia la confirmación de una profunda derrota cultural. Allí donde debe primar la calidad de vida y el bienestar colectivo, se privilegia la decisión del mercado y que cada uno vea como se arregla para pagar lo que necesite consumir.

Hay dos opciones para cerrar esto musicalmente, la Obertura 10538, el primer tema del primer disco de la Electric Light Orchestra de 1971 o el primer tema del primer disco de la banda Tesla del año 1986: EZ Come EZ Go.

 

 

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No saber

No recuerdo quien me dijo una vez que “no saber, es no esperar“. Así de seco. Me quedé esperando algo más pero la frase termina ahí. Luego me quedé pensando en mis ideas sobre la palabra saber y la palabra esperar, y me costaba que fueran tan cercanas como para que la negación de ambas sea equivalente. Claro, porque si “no saber, es no esperar“, entonces “saber es esperar“.

En general las personas que escuchan música en momentos determinados del día saben perfectamente que quieren escuchar. Luego hay otro grupo de personas, una franca minoría, que parecen elegir no saber, tratando de esperar algo nuevo cada día.

Sea como sea, a todos nos ha pasado no poder encontrar el sonido que, sin saber, estamos esperando.

Un claro ejemplo de una cultura que ha emparentado el saber y la espera es la cultura japonesa. No es de extrañar entonces que ellos hayan podido encontrar ese disco que sirve exactamente para cuando no sabemos qué escuchar.

Un disco para todos esos momentos en los que no se sabe bien qué esperar.

Kikagaku Moyo es una banda japonesa creada en 2012, su nombre traducido al español sería algo así como “patrones geométricos” y este es su tercer disco editado en mayo de este año.

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Tapar

De un tiempo a esta parte varios músicos reconocidos, sobre todo del mundo del rock, se han visto involucrados en denuncias o declaraciones sobre el rol que le asignan a las mujeres en su vida de estrellas. Hacen falta muchas más que estas líneas para concluir por qué, después de tanto tiempo de vida musical, ahora esto toma estado público tan rápidamente.

Pero una de las razones fundamentales es que tanto las víctimas de abuso, como las personas que presencian dichos discriminatorios, violentos y misóginos hacia la figura de la mujer, han comenzado a abandonar el silencio y a compartir públicamente sus relatos.

¿Qué ha cambiado? Hasta no hace mucho, para que algo sea “público” necesitaba si o si pasar por los grandes medios de comunicación. Lo que allí no se publicaba, no existía. Y si tenemos en cuenta que las estrellas de la música son parte de un fenomenal negocio, y que estas “cosas” dañan fuertemente la imagen de quienes facturan (o facturaban) miles de millones para grandes compañías, es obvio que a muchos interesados en el negocio les parezca que son temas que deben ser tapados.

Pero a partir de la irrupción de las redes sociales y la masificación de internet. Situaciones hasta no hace mucho ocultas sistemáticamente por los medios, comienzan a tomar estado público. Esta situación, evidentemente, pone nervioso a más de uno.

¿Por qué? Porque dada la magnitud de la problemática del abuso sexual en nuestra sociedad, seguramente estos no son casos aislados, sino ejemplos de prácticas largamente establecidas. Basta hablar con algunas personas que viven en el ambiente para que citen variedad de casos de músicos que cometen estos y otros abusos de manera habitual. Los varones convertidos en estrellas musicales, lo cuál les otorga un halo de privilegio (con su consecuente impunidad) han usado esa posición y se han aprovechado (y se aprovechan) de su reconocimiento social para cometer estos actos. Las estrellas musicales resultan solo un ejemplo de la malversación de ese poder o privilegio de los varones sobre las mujeres.

La sociedad (y el mercado) los ha puesto en ese lugar. En ese pedestal de supuesta supremacía artística que merece ser alabada. Lugar desde el cual, según ellos, casi todo les está permitido.

Sería importante que los varones comencemos a comprender que, estos no son casos aislados y que no sirve al fondo de la cuestión repetir y repetir los dichos aberrantes de un fulano para indignarnos de su imbecilidad. Además de la necesaria condena social, debemos aceptar que estamos ante la presencia de una problemática más extendida de lo que suponemos. Y que lejos de esperar de los medios de comunicación masivos reflexiones humanas al respecto, debemos educar a nuestros hijos en el sano amor, enseñándoles a respetar siempre la voluntad del otro, y lamentablemente en el caso de nuestras hijas, también a identificar y decir inmediatamente cuando alguien intente abusar de ellas.

Sigo pensando. En las razones, en los porqués. En la música, en la infinidad de veces que escuché, bailé, canté y hasta fui a ver a ese fulano detestable. Pero sobre todo en la imposibilidad, cada vez más evidente, de disociar el ser humano del artista.

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Completar

Sigo pensando en que, tan importante como la música, son las historias que la rodean. Esas que forman parte de sus razones más profundas. Todas esas motivaciones, que se presentan como las fuentes que convierten sonidos en canciones. A veces escucho una canción y cuando no tengo idea de esas fuentes juego a imaginarlas. La escucho una y otra vez e intento armar posibles explicaciones que la completen.

Y ahora pienso que a una canción jamás le falta algo. Siempre le sobran cosas, esas cosas de las que no estamos enterados y que solo conoce quien la crea. Salvo, como en este caso, que el músico decide contárnoslas.

Al mismo tiempo, como si se tratase de una hermosa paradoja, en ocasiones una canción o un disco viene a llenar un vacío imprevisto. Porque a la vida, a diferencia de las canciones, casi siempre le falta algo.

Hoy cuando vi el video que acompaña este texto, y la historia junto a él, recordé mi infancia y la playa. Recordé, otra vez, la infinidad de fotos en vacaciones junto a mi familia y recordé, particularmente, el miedo que sentía, porque en esos álbumes también hay una foto que no entendí.

Y aunque mi vieja está ahí y la veo casi todos los días, durante esos casi quince minutos que dura el corto, traje a mi memoria todas esas vidas a las que les falta su madre. Y me terminé de convencer. La música no es solo música.

La música también puede ser eso que nos ayude a completar lo en la vida a veces nos falta.

Pueden leer el texto original que acompaña la publicación de este corto en el perfil del músico Nicolás Rallis y escuchar sus canciones en su bandcamp

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Dueños

Uno de los mayores logros de la cultura en la que vivimos es el de habernos convencido que podemos ser dueños de algunas cosas que nunca tuvieron dueños.

Descartemos las cosas materiales, primer escalón de esa magnífica victoria. Es casi una verdad irrefutable que las cosas para existir como tales deben tener un dueño, pero realmente llamativo es que nos hayan convencido que las ideas pueden tener dueños.

Cualquier fulano puede arrogarse la propiedad individual y egoista de algo que se le ocurre. De algo que hace. De algo que piensa.

Semejante arrogancia no tiene antecedentes en la historia humana. Para que esto ocurra hemos desandado un largo camino en muy poco tiempo.

¿Cómo concebir y defender la propiedad individual de una creación cuando es el fruto de la vida en sociedad?

Tu canción, tu libro, tu poema, tu película, tu idea: no es tuya, es nuestra. Es el resultado de tu educación, las charlas con todas las personas que conocés, todos los libros y las canciones que escuchaste, y hasta los programas de TV que miraste. Es la consecuencia de tu relación amorosa, tus hijos, tus padres, y del sol que ves cada mañana. Es el resultado de tu interacción con todo lo que te rodea y de miles de años de cultura acumulada. ¿Cómo no verlo?

Al parecer hay un mecanismo muy rebuscado, que hemos naturalizado profundamente, que convierte a lo evidente en invisible, y lo que es peor, ese espejismo nos convence que somos mejores que el fulano que tenemos al lado.

¿Qué pasará el día que agotemos las combinaciones de palabras y espacios, de acordes y silencios; ese día en el que ya no queden libros ni canciones nuevas por crear? Ese día en el que ya no puedan existir nuevos dueños quizás no nos quede otra que comenzar a poner la vista un poco más allá.

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Todo por una taza

Amanda me dijo que ese dibujo no le gusta porque a ella no le gusta la tristeza. Ese dibujo está en la taza en la que toma su té de manzanilla. Le conté que esa ilustración es la tapa de un hermoso disco, un disco hecho en momentos tristes. Me preguntó un disco de quien. Le dije que la banda se llama Almendra y fue la primer banda que formó Spinetta. Me dijo que Zamba conoció a Spinetta.

Efectivamente, Zamba y Spinetta se conocieron, en ese pequeño encuentro donde Luis le muestra todo lo que trae en su mochila.

Me gusta pensar que esa mochila es la misma mochila de esta historia:

“La CGT se fracturó en marzo de 1968. En una reunión del Comité Central Confederal, eligió a Raimundo Ongaro como Secretario General. Se convirtió en el líder de la CGT de los Argentinos (CGTA). Vandor, que desconoció la elección, formó la CGT Azopardo.

JAEN (Juventudes Argentinas por la Emancipación Nacional) una de las primeras agrupaciones que dirigió Galimberti, participó en la primera agitación callejera de la CGTA en repudio a los dos años de gobierno de Onganía, el viernes 28 de junio de 1968 en Plaza Once. La marcha estaba prohibida. Los días previos, el gobierno anunció que grupos guerrilleros habían repartido armas para utilizar en la concentración y organizó un dispositivo de seguridad con carros de asalto. La Policía Montada fue a las puertas de las fábricas y universidades para impedir que obreros y estudiantes marcharan hacia Once. Galimberti propuso a sus cuadros —que entonces no sumaban más de veinte— un sistema organizativo de “formaciones reagrupables”, que debían intentar el ingreso en la Plaza desde distintas esquinas y reunirse una vez superado el cerco policial. Los manifestantes se juntaron en bares cercanos, presentándose indiferentes a la convocatoria obrera. Esperaban la orden de los sindicalistas de la CGTA para entrar a la Plaza en forma sorpresiva.

Spinetta y Del Guercio se metieron en la fila de una parada de colectivos. Debido a su excesiva longitud, la fila empezó a ser requisada por la policía. Los oficiales iban escudriñando uno a uno, a corta distancia, hasta que se detuvieron en Spinetta. Su pelo largo era un indicio de rebeldía contra la autoridad. Le pidieron sus documentos.

—¿Qué mierda estás haciendo acá? —le preguntó el policía mientras revisaba su cédula de identidad.

Spinetta dijo que esperaba el colectivo para ir a la casa de un amigo.

—Abrí la valija —ordenó el oficial.

En ese momento empezó la revuelta. Una cinta explosiva lanzó una llamarada de quince metros. La Plaza se llenó de gases lacrimógenos. La gente corría. Semitapado por un pañuelo, Galimberti empezó a tirarle piedras a los carros de policía. Jauretche intentó recuperar a su novia Martha Roldán y quedó atrapado en el suelo. Empezaron a patearlo. Spinetta y Del Guercio seguían cercados contra la pared.

—Abrí la valija —le repitió el policía.

Spinetta la abrió y sacó un dibujo algo naíf, pero de innegable influencia surrealista. El oficial interpretó el ardid: abajo escondería el material explosivo.

—No te hagás el vivo. Sacá todo que vos viniste a poner bombas —le gritó.

—Le juro que no, señor. Tengo sólo dibujos. Yo estudio Bellas Artes —imploró.

La Caballería empezó a arremeter contra la gente apiñada bajo los arcos de la Recova. Un cóctel molotov explotó debajo de un patrullero. Spinetta empezó a mostrar las hojas. En una de ellas se veía el dibujo de la cara de un hombre con expresión triste, y una lágrima que se derramaba sobre su mejilla. Era un bosquejo de la idea de tapa del primer disco de la banda. Ya habían definido el nombre: Almendra.”

Fragmento del libro “Galimberti”, de Marcelo Larraki y Roberto Caballero

 

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Elementos

Programa 23. Editorial.

El que ‪#‎gobierna, su ‪#‎poder y su necesidad de #‎cerrar espacios, su #‎ignorancia y desprecio por el distinto, seguimos sumando elementos…

Desde hace una semana vengo pensando muchas cosas alrededor de la música, sobre todo porque este es el último programa de este ciclo de “Dónde estás parado” en Radio La Casa.

Me voy a tomar unos minutos para ubicarnos en tiempo y espacio: Este programa de radio que tiene como eje central compartir música y las historias a su alrededor, se emite desde un edificio municipal, la Casa de la Juventud, que funciona donde antiguamente funcionaba una central de ENTEL. Dentro de la Casa de la Juventud hay actividades y talleres de todo tipo; hay, además, una biblioteca y un microcine; también un NAC -un núcleo de acceso al conocimiento- y una sala de computación.

Y dentro de la Casa de la Juventud está desde 2004 Radio La Casa, una FM con orientación comunitaria, o sea, una radio no comercial, hecha por y para la comunidad que la rodea.

El proyecto de la radio está enmarcado en el proyecto de la Casa de la Juventud, no es una radio municipal, ni tiene la obligación de serlo, es una radio pública, comunitaria y educativa. Aquí, niños, jóvenes y adultos aprenden o aprendemos a hacer radio.

Esta radio, mientras funcionó, siempre generó conflictos con el gobierno de turno, pero no sólo por las cosas que decimos, sino porque aprender a comunicarse, aprender que cualquiera puede hacer su propio programa de radio o incluso tener su propio medio de comunicación, a los poderosos de turno no les gusta.

(Leer completo)

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Programa veintitrés

Programa 23. Primera hora
La #‎intimidad‬, los #‎elementos‬ y la necesidad de lo #‎simple‬
/ Nicolas Piró / Ivo Ferrer / JUAN RAVIOLI – Músico / SofíaViola

“En este contexto, en este último programa antes de la pausa forzada desde arriba que se tomará la programación de Radio La Casa, hacemos lo que más nos gusta: compartir música y sus historias.
Uno de los elementos que tiene que existir para que esta situación que vivimos sea posible, es la voluntad desde el gobierno de turno de cerrar espacios.
Sin embargo, hemos dicho varias veces que en la actualidad hay una escena musical en todo el país, y el mundo, muy amplia y efervescente.

Varios de esos músicos de nuestro país reconocen a la tragedia de Cromañón como un punto de inflexión para que esto suceda.

Luego de semejante golpe, y el cierre o clausura de casi todos los espacios para tocar y las restricciones que impusieron a muchos sitios para que pudiera haber música en vivo, tuvieron que volver a lo sencillo, tuvieron que comenzar de nuevo desde lo esencial.

No había lugares para tocar con banda. No se podían armar baterías, ni enchufar amplificadores, ni permitir que haya gente de pie en la mayoría de los lugares.

Muchos volvieron a agarrar la criolla, alguna percusión básica y nada más.

Eso tuvo dos consecuencias, por un lado volvieron a jugar, se permitieron soltarse y gozar de mayor libertad para componer, y por otro comenzaron a generarse ámbitos de mayor intimidad. Y canciones con mayor intimidad.”

En el comienzo de la segunda hora del programa 23 compartimos el episodio 17 de Los Cartógrafos
Martín Rejtman + Manuela Martelli + Bruno Masino

Programa 23. Segunda hora
/ Bruno Masino / Lautaro Feldman / Guadalupe Álvarez /


En resumen, aquí, en esta radio, en esta casa, funciona un proyecto social inclusivo. Que pretende enseñar y aprender alrededor de la comunicación junto a jóvenes y no tan jóvenes.

Un proyecto articulado con la función social del espacio más amplio que lo contiene.

Un proyecto que tiene años de desarrollo. Incluso años en los que el gobierno municipal estaba en las mismas manos que ahora.

¿Cuál es la novedad?
La novedad es la llegada a la gestión municipal de funcionarios de distintos orígenes. Quienes no sólo no están de acuerdo con este proyecto, sino que además lo desconocen, lo ignoran, les es completamente indiferente.

El proyecto continuará cumpliendo su función, aquí o en otro lado. Aunque tengamos que empezar de nuevo las veces que sea necesario.

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Programa veintidós

Primera hora
La #‎excepción que confirma la regla: #‎FelaKuti‬ y el #‎afrobeat‬
/ Fela Kuti / / Seun Anikulapo Kuti /

“Para comenzar a comprender la magnitud de la figura hay que tener en cuenta tres elementos fundamentales en su vida: su madre y su padre y la influencia que tuvieron en él, sus viajes y la historia de Nigeria de finales del siglo XIX y principios del S XX.

Fela Kuti nació en Nigeria, y tuvo dos viajes trascendentales en su vida: el primero a Inglaterra, a estudiar medicina cosa que nunca hizo porque a último momento decidió estudiar música. Y el segundo viaje a USA donde por un lado se empapó del jazz y el funk que circulaba en ese país a comienzo de los setenta. Y por otro conoce a Sandra Izsadore quien lo vincula estrechamente a la ideología Black Panther, que propulsó el andamiaje de orgullo negro y contracultura en un Fela absolutamente desprovisto de toda conciencia.

Su madre, la Señora Funmilayo-Kuti, fue una persona muy importante en la historia de Nigeria, ejemplo de lucha anticolonial, responsable del logro del voto femenino y la primer mujer en obtener una licencia para manejar en Nigeria.
Su padre, el reverendo Israel Oludoton Ransome-Kuti, fue el primer presidente de la Unión de Maestros Nigerianos y un talentoso pianista. Ambos eran pastores de la iglesia anglicana.

Los dos luchadores incansables por la liberación del pueblo africano y grandes defensores y divulgadores del panafricanismo, la doctrina que plantea la unión de los diversos pueblos que conforman el continente africano, dejando de lado las falsas divisiones geográficas impuestas por el colonialismo.

La música de Fela Kuti tiene varias características claramente identificables, una de ellas son sus letras, directas, incisivas y sobre todo, como herramienta de denuncia frente al mundo de la violencia y opresión de las colonias europeas en su tierra.
Fela Kuti tiene grabados más de 70 discos, sus canciones en general superan los 8 o 10 minutos de duración, llegando algunas hasta entre 25 y 30 minutos, y rara vez eran interpretadas en vivo luego de grabarlas.

Esto se debe por un lado a la influencia de la música yoruba, parte de su cultura originaria, que consistía en composiciones centradas en la percusión y con letras que repetían el esquema pregunta respuesta.

Segunda hora

La #‎excepción que confirma la regla: #‎FelaKuti‬ y el #‎afrobeat‬
/ Fela Kuti / / Seun Anikulapo Kuti /

“Hubo un mundo de altivos hombres y mujeres de piel oscura. Sin consciencia del individuo, sólo de la comunidad. Bailaban descalzos, adornando sus cuerpos desnudos. Orgullosos cazaban, recolectaban, y sin ideas de exterminio o colonización luchaban contra otras tribus en guerras rituales. Eran animistas y vivían en muchos planos espirituales durante el día. La música era la intersección entre ellos, era su modo de entrar y salir de uno y otro.

Los instrumentos y estilos varían de acuerdo a la zona, las partes en las que predominaba la agricultura, tenían más flautas. En las ganaderas, por el cuero, más tambores. Los balafones, por ejemplo, se encuentran más al sur. Cuando la escala africana de cinco notas (pentatónica) se topó con la escala europea de siete (diatónica), surgieron extraños intervalos en los lugares ocupados en Europa por las dos notas de más. El resultado fue una manera de tocar muy diferente de la basada en la escala europea “temperada”, más “pura” e inflexible.

La música, para las miles de tribus africanas ha sido siempre la comunicación con lo sagrado. Cuando otras civilizaciones iniciaron la macabra e injusta destrucción de sus culturas y, en los siglos venideros la sangre enrojeció por completo su horizonte, fue ella la que impidió la disolución completa de aquel espíritu de unidad, hoy representado en “panafricanismo” y en “Unión Africana”, por ejemplo.

África es un continente gigantesco con historias y personajes épicos; con más de 1000 millones de habitantes que hablan unas 2000 lenguas y es el sitio del que tenemos los primeros registros del homo sapiens. Sin embargo, si nos dan un mapa, de sus 54 países sólo podemos identificar solo 4 o 5.

El hecho de que, en el imaginario de la mayoría, la construcción que hicimos de ese continente sea una mezcla difusa y homogénea de imágenes relacionadas con la desnutrición y la violencia provenientes del atraso, no es casual.
Cuando se es incapaz de describir la historia de una zona y una comunidad, pero sí se tienen muy claras ciertas imágenes, sin lugar a dudas se ha sido víctima de la manipulación de la información mediática. El hecho de que la mayoría de las personas tenga esa construcción, tiene una razón muy clara, y es que África DEBE ser invisibilizado. ¿Por qué? Porque es el lugar del que las potencias occidentales más se nutrieron para erigirse como tales.

La deuda histórica por el rapto y tortura sistemático de decenas de millones -cifras de las que no podemos estar seguros por razones obvias- de personas, y por el asesinato de cinco veces más de esa cantidad (y es que, por cada persona capturada había que matar a los miembros de la comunidad que se resistían), no ha sido saldada. Al contrario, la explotación de las riquezas de ese continente, están a la orden del día.

Las cosas se hicieron muy complejas desde entonces. Los grandes reinos de África fueron masacrados pero las siguientes generaciones fueron intentando reacomodar sus culturas incorporando las ideas de la democracia. El problema es que esto se dio durante los sangrientos procesos de descolonización y en pleno siglo XX. Así que lo hicieron contra potencias que manejaban no solo tecnologías muy superiores sino también el monopolio de los medios de propaganda.

Invito a poner mucha atención en lo siguiente: los procesos de independencia y de construcción de sistemas de gobierno de África, se miden con un rasero muy diferente del resto de los continentes. Europa armó dos guerras mundiales con prácticas bélicas aberrantes. Es decir, el gas mostaza o los experimentos con cuerpos humanos; las generaciones enteras enterradas en el barro; las muertes por desnutrición, son hechos que se ven como una tragedia inevitable del destino, mientras que las guerras entre africanos son vistas como actos de barbarie entre seres de una naturaleza intrínseca inclinada al conflicto.

Olvidamos que esos pueblos llevan recién entre 20 y 30 años tratando de acomodarse para convertirse en Estados modernos, con el agravante de ser herederos de fracturas severas de sus sistemas antiguos de cohesión social que han sido y son provocadas por poderosos intereses económicos extranjeros sobre la riqueza de su suelo.
En este contexto, Nigeria, el país más poblado de África, es uno de los que tiene la maldición de ser muy rico en petróleo. El Delta del Níger está, desde hace muchos años, asolado por innumerables conflictos bélicos entre poblaciones locales, empresas petroleras, el Gobierno y otros actores. La violencia y desestabilidad imperante en la región junto con la corrupción generalizada y las grandes reservas petrolíferas del país, ofrecen una excelente oportunidad de lucro, como siempre, para los que más tienen. Considerado uno de los diez ecosistemas pantanosos y marino-costeros más importantes del mundo, es a la vez una de las diez regiones más contaminadas de todo el planeta, y el hogar de más de 30 millones de personas. Llama la atención la escasa repercusión mediática que tiene este fenómeno en la comunidad internacional.

Pero ellos también tienen algo, quizá los dos mejores tesoros: su conciencia de comunidad y su música, de las que artistas como Fela Kuti es referente mundial.”

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Excepción

Los géneros musicales son variados y sinuosos, sus límites son difusos, y sus historias relativas. En general hay distintas versiones sobre dónde un género nace, quien lo crea, y recién cuando pasa el tiempo se le pone un nombre.

Pero siempre que existe una regla existe su excepción: el afrobeat es la excepción dentro de los géneros musicales que confirma la regla.

Fue creado por una persona, deliberadamente, en un momento y lugar particular, con casi todos los elementos definidos en su nacimiento.

Es el fruto de la voluntad de una persona, junto al cruce de elementos culturales de lugares muy disímiles del planeta y el condimento especial de un tiempo histórico que rebalsaba de transformaciones sociales y violencia en partes iguales.

Él fue negro, africano, músico, conflictivo, socialista, contestatario, rebelde, contradictorio, espiritual.

Él fue todo lo que no se debe ser, hizo todo lo que no se debe hacer. No se ubicó jamás en alguna de las etiquetas que estaban establecidas. Quizá lo único que hizo por meterse dentro de una estructura preestablecida fue ponerle un nombre a la música que hacía.

Un músico, que fue muchos músicos. Y su creación, que fueron muchas creaciones. Una vida profundamente fascinante, junto a músicas profundamente ancestrales y modernas. Bienvenidos a Fela Kuti y el afrobeat.